El director técnico de Red Bull, Pierre Waché, confirmó que el equipo trabaja en un profundo rediseño de su monoplaza para la temporada 2027 de Fórmula 1. El proyecto contempla cambios en el chasis, la caja de cambios, la aerodinámica y la distribución de componentes, mientras Red Bull-Ford busca aprovechar el potencial todavía disponible en su unidad de potencia.
Red Bull Racing ha decidido apostar por una renovación considerable de su monoplaza para 2027, a pesar de los avances registrados durante la segunda mitad de la actual temporada. Pierre Waché, director técnico de la escudería, reveló que el futuro RB23 conservará muy pocos componentes del RB22, debido a las limitaciones identificadas durante el primer año del nuevo reglamento técnico.
En una entrevista exclusiva con RacingNews365, publicada el 21 de octubre, el ingeniero francés explicó que el equipo ha encontrado diversas oportunidades para mejorar el rendimiento y que mantener la arquitectura actual limitaría el potencial de desarrollo.
«Prácticamente nada se trasladará a 2027», aseguró Waché al referirse a los componentes que pasarán del RB22 a su sucesor.
La decisión supone un cambio importante en la estrategia técnica de Red Bull, especialmente después de una recuperación competitiva que permitió a Max Verstappen regresar a las victorias en 2026.
Red Bull identifica limitaciones en su concepto actual
El RB22 comenzó la temporada con dificultades de rendimiento frente a Mercedes y otros competidores. Durante los primeros meses, Red Bull tuvo que trabajar en diferentes problemas relacionados con el comportamiento del monoplaza, su peso y la consistencia del balance aerodinámico.
Entre las modificaciones introducidas durante el campeonato destacaron las mejoras en la dirección durante el Gran Premio de Miami y los paquetes de desarrollo posteriores, especialmente el presentado en Azerbaiyán.
Este último permitió reducir algunas de las diferencias de comportamiento entre curvas rápidas y lentas, una de las debilidades reconocidas por Waché.
Los avances quedaron reflejados en los resultados de Verstappen, quien consiguió victorias consecutivas en Sepang y Singapur.
Sin embargo, el director técnico considera que estos progresos no eliminan las limitaciones fundamentales del diseño.
Red Bull entiende que todavía existen áreas importantes de rendimiento que no pueden explotarse completamente sin revisar la configuración del monoplaza.
Chasis, caja de cambios y aerodinámica serán revisados
Waché identificó tres áreas fundamentales en las que Red Bull pretende introducir mejoras: la distribución e integración de los componentes internos, la aerodinámica y los sistemas mecánicos.
El concepto de distribución interna, conocido técnicamente como packaging, tiene una influencia considerable en el diseño de un monoplaza de Fórmula 1.
La ubicación de los radiadores, sistemas de refrigeración, elementos electrónicos y componentes de la unidad de potencia determina el espacio disponible para desarrollar las superficies aerodinámicas.
Una configuración más eficiente puede permitir cambios en la carrocería, la gestión térmica y la distribución del peso.
La caja de cambios también desempeña un papel importante porque su diseño está relacionado con la estructura trasera del monoplaza y los puntos de anclaje de la suspensión.
Por esta razón, modificar estos componentes puede abrir oportunidades para desarrollar nuevas soluciones aerodinámicas y mecánicas.
Waché confirmó que tanto el chasis como la caja de cambios del RB23 serán diferentes a los utilizados actualmente.
No obstante, el equipo todavía no ha divulgado las características específicas de esas modificaciones.
Un rediseño que tendrá consecuencias presupuestarias
La decisión de fabricar una gran cantidad de componentes nuevos representa también un desafío económico.
La Fórmula 1 opera bajo un límite presupuestario que restringe los recursos disponibles para el desarrollo de los equipos. Por tanto, conservar piezas existentes puede reducir gastos y permitir que una mayor proporción del presupuesto se destine a otras áreas.
Red Bull considera, sin embargo, que las ganancias potenciales justifican invertir en una revisión más amplia del diseño.
Waché reconoció que esta estrategia no resulta ideal desde el punto de vista del límite de costos, pero sostuvo que las oportunidades de mejora identificadas hacen necesario introducir numerosos componentes nuevos.
El objetivo es evitar que las decisiones de diseño tomadas para el RB22 condicionen el rendimiento del monoplaza de 2027.
El motor Red Bull-Ford todavía tiene potencial de desarrollo
La transformación del chasis estará acompañada por los esfuerzos para mejorar la unidad de potencia desarrollada por Red Bull Powertrains en colaboración con Ford.
La temporada 2026 representa el primer año en el que Red Bull compite con un motor desarrollado dentro de su propia estructura.
Aunque la unidad de potencia ha demostrado ser competitiva, el equipo considera que todavía existe un importante margen de evolución.
En otra entrevista concedida a RacingNews365, Waché calificó el desarrollo actual del proyecto de motor con una puntuación de cuatro o cinco sobre diez.
Esta valoración no constituye una medición porcentual de la potencia disponible, sino una apreciación del ingeniero sobre el grado de desarrollo alcanzado.
El francés destacó que la colaboración entre los departamentos encargados del chasis y de la unidad de potencia continúa evolucionando.
La integración representa un desafío particular bajo el reglamento de 2026, donde la administración de la energía eléctrica tiene una influencia considerable sobre el rendimiento general del monoplaza.
Las decisiones relacionadas con la recuperación y utilización de energía también afectan el comportamiento del auto en frenadas, aceleraciones y diferentes tipos de curvas.
Por tanto, mejorar el funcionamiento conjunto del motor y el chasis constituye una de las oportunidades que Red Bull busca explotar.
ADUO: la limitación que enfrenta Red Bull-Ford
Otro elemento importante es el sistema ADUO (Additional Development and Upgrade Opportunities), introducido por la FIA para permitir oportunidades adicionales de desarrollo a los fabricantes cuyos motores de combustión interna presentan desventajas frente al referente de rendimiento.
La evaluación utiliza un índice del motor de combustión interna y contempla concesiones para fabricantes que se encuentran al menos un 2 % por debajo del mejor registro.
Durante las evaluaciones iniciales de 2026, Red Bull-Ford quedó como referencia en este apartado y no recibió las concesiones adicionales otorgadas a determinados competidores.
Esto no significa necesariamente que su unidad de potencia híbrida sea la más competitiva en todos los aspectos, ya que el procedimiento no mide directamente el rendimiento total del sistema eléctrico y de combustión.
Laurent Mekies, director del equipo, reconoció que Red Bull mantiene conversaciones con la FIA sobre posibles ajustes en la metodología para 2027.
Mientras tanto, la escudería considera que puede continuar mejorando aspectos operativos de la unidad de potencia, incluso sin acceder a las oportunidades extraordinarias de modificación del hardware.
La calibración, la facilidad de conducción, las condiciones de funcionamiento y la integración con el monoplaza forman parte de las áreas en las que todavía pueden obtenerse ganancias de rendimiento.
Red Bull concentra sus recursos en 2027
La decisión de modificar profundamente el futuro RB23 coincide con un cambio de prioridades dentro del equipo.
Mekies confirmó recientemente que Red Bull no introducirá más paquetes importantes de actualizaciones para el RB22 durante el resto de 2026.
Esto permitirá concentrar una mayor parte del trabajo técnico en el proyecto de la próxima temporada.
Sin embargo, el equipo continuará utilizando las carreras restantes para recopilar información y comprender mejor el comportamiento de su monoplaza.
Los datos obtenidos durante 2026 servirán para comprobar las soluciones técnicas que se están considerando para 2027, aunque eso no implique conservar físicamente los componentes actuales.
La estrategia también refleja la intención de Red Bull de recuperar su capacidad para disputar campeonatos, después de un año en el que las mejoras llegaron demasiado tarde para mantener sus aspiraciones al título.
El desafío de construir un RB23 competitivo desde el inicio
La apuesta de Red Bull presenta tanto oportunidades como riesgos.
Modificar el chasis, la caja de cambios y buena parte de la arquitectura aerodinámica podría permitir resolver problemas estructurales del concepto actual. Sin embargo, también exigirá validar nuevas soluciones mediante simulaciones, pruebas y trabajos de correlación.
Un rediseño considerable no garantiza automáticamente una mejora de rendimiento, especialmente cuando los demás fabricantes también trabajan en evolucionar sus monoplazas para el segundo año del reglamento.
Para Red Bull, la prioridad será combinar los conocimientos adquiridos durante la recuperación del RB22 con una arquitectura más eficiente y una mejor integración de la unidad de potencia Ford.
Las declaraciones de Pierre Waché dejan clara la dirección del proyecto: Red Bull no pretende limitarse a evolucionar su monoplaza actual, sino construir un RB23 que corrija las limitaciones identificadas durante 2026.
La verdadera medida del éxito de esta decisión llegará cuando el nuevo monoplaza salga a pista y Red Bull pueda comprobar si las modificaciones permiten recuperar una posición estable entre los principales aspirantes a los campeonatos de Fórmula 1.



