El fabricante estadounidense estudia las oportunidades que ofrecerá la próxima generación de motores híbridos de IndyCar, aunque todavía no existe un compromiso oficial para competir contra Chevrolet y Honda.
Ford Racing mantiene abierta la posibilidad de regresar a las competencias estadounidenses de monoplazas, aprovechando la transformación técnica que experimentará IndyCar en 2028. La compañía está evaluando las nuevas regulaciones de motores como parte de su estrategia de expansión en el automovilismo internacional.
Según informaciones publicadas por RACER y GRANDE PRÊMIO, Ford analiza las oportunidades que ofrece la categoría, pero todavía no ha aprobado un programa para desarrollar y suministrar motores.
El director global de Ford Racing, Mark Rushbrook, explicó que la compañía revisa constantemente las categorías en las que podría participar durante los próximos años.
“Competimos en casi todas partes, pero siempre estamos revisando nuestro plan de cinco años para futuras participaciones y evaluamos continuamente cada categoría, incluida IndyCar”, señaló Rushbrook.
El ejecutivo también dejó abierta la posibilidad de un futuro regreso.
“El hecho de que no estemos allí ahora simplemente demuestra que, hasta el momento, no ha sido el momento adecuado. Pero eso no significa que vaya a seguir siendo así”.
Las declaraciones representan una señal de interés, aunque no constituyen una confirmación de que Ford esté preparando actualmente un motor para la categoría.
El reglamento de 2028 abre una nueva oportunidad
IndyCar se prepara para una de sus transformaciones técnicas más importantes de los últimos años, con la introducción del nuevo chasis Dallara IR-28 y una generación de unidades de potencia híbridas.
El reglamento contempla motores V6 de 2.4 litros con doble turbocompresor, capaces de desarrollar hasta 760 caballos de potencia mediante combustión interna, acompañados de un sistema híbrido evolucionado.
Esta configuración sustituirá los actuales motores V6 biturbo de 2.2 litros, utilizados desde 2012, a los que se incorporó tecnología híbrida durante la temporada 2024.
El nuevo sistema de recuperación de energía utilizará baterías en lugar de los supercondensadores actuales. Según los datos anunciados por IndyCar, tendrá aproximadamente 14 veces la capacidad de almacenamiento energético del sistema anterior, ofreciendo mayores posibilidades para gestionar y desplegar la potencia eléctrica.
Además, el conjunto de la unidad de potencia será aproximadamente 20 libras más ligero que el actual.
El nuevo Dallara IR-28 también contempla una reducción aproximada de 100 libras en el peso del monoplaza, junto con modificaciones aerodinámicas destinadas a facilitar los adelantamientos y permitir que los pilotos puedan seguirse más de cerca.
La combinación de un nuevo chasis y motores representa una oportunidad para fabricantes que anteriormente enfrentaban importantes desventajas técnicas al intentar ingresar a IndyCar.
Chevrolet y Honda tendrán una nueva competencia si Ford se incorpora
Actualmente, Chevrolet y Honda son los dos fabricantes encargados de suministrar motores a los equipos de IndyCar.
Ambas compañías anunciaron en febrero de 2026 acuerdos multianuales que comenzarán en 2027 y confirmaron su participación en el nuevo reglamento de 2028.
Sin embargo, la categoría mantiene su interés en incorporar un tercer fabricante.
Uno de los principales obstáculos ha sido el prolongado desarrollo de los actuales motores. Chevrolet y Honda acumulan más de una década de experiencia con sus respectivas unidades de potencia, lo que representa una ventaja considerable frente a cualquier nuevo competidor.
El presidente de IndyCar, Doug Boles, reconoció anteriormente que comenzar un programa desde cero bajo el reglamento actual representaba un desafío económico y técnico considerable.
Con la llegada de los motores de 2028, esa diferencia podría reducirse.
El cambio reglamentario permitirá que un nuevo fabricante desarrolle su proyecto durante un periodo de transición en el que Chevrolet y Honda también tendrán que adaptar sus programas.
La incorporación de Ford podría representar una competencia directa entre tres importantes fabricantes, aunque todavía sería necesario establecer acuerdos comerciales, técnicos y de suministro con los equipos.
Ford ya tiene historia en los monoplazas estadounidenses
Un posible regreso de Ford no significaría su primera participación en el automovilismo estadounidense de monoplazas.
La compañía tuvo una presencia importante durante las décadas anteriores mediante su asociación con Cosworth, uno de los fabricantes de motores más reconocidos en la historia de CART y Champ Car.
Los motores Ford-Cosworth consiguieron numerosas victorias y campeonatos, convirtiéndose en una referencia de potencia y fiabilidad dentro de la especialidad.
Entre sus programas más reconocidos estuvo el motor Ford-Cosworth XFE, un V8 turboalimentado de 2.65 litros utilizado en Champ Car.
Durante la temporada 2006, todos los equipos de aquella categoría utilizaron motores Ford-Cosworth, en un campeonato conquistado por Sébastien Bourdais con Newman/Haas Racing.
Ford finalizó su participación oficial en Champ Car antes de la temporada 2007, mientras que Cosworth continuó suministrando motores sin la identidad comercial de la marca.
Por tanto, un eventual regreso supondría recuperar una presencia oficial que Ford perdió hace aproximadamente dos décadas, aunque dentro de una estructura competitiva y tecnológica considerablemente diferente.
La expansión de Ford en el automovilismo internacional
El posible interés en IndyCar coincide con una etapa de expansión de Ford Racing en diferentes campeonatos internacionales.
Desde 2026, la compañía participa en la Fórmula 1 mediante su colaboración técnica con Red Bull Powertrains, centrada en el desarrollo de las unidades de potencia utilizadas por los equipos Red Bull Racing y Racing Bulls.
Ford también trabaja en su regreso a la principal categoría de resistencia del Campeonato Mundial de Resistencia (WEC), con un prototipo Hypercar desarrollado sobre la plataforma LMDh y previsto para competir a partir de 2027.
El fabricante está realizando pruebas de desarrollo de este proyecto, que utiliza un motor V8 de 5.4 litros y forma parte de su estrategia para regresar a las 24 Horas de Le Mans en la máxima categoría.
A estos compromisos se suman sus programas en NASCAR, vehículos GT y competencias todoterreno.
Una entrada en IndyCar ampliaría todavía más su presencia dentro del automovilismo estadounidense y permitiría competir directamente contra Chevrolet y Honda en una categoría con características técnicas propias.
No obstante, mantener simultáneamente estos programas también representa un factor importante al momento de evaluar recursos, personal especializado e inversiones.
¿Podría Ford estar lista para 2028?
Aunque 2028 representa una oportunidad para incorporarse al campeonato, todavía no existe información oficial que confirme que Ford podría desarrollar un motor competitivo dentro de ese plazo.
La creación de una unidad de potencia para IndyCar requiere cumplir parámetros específicos de rendimiento, resistencia, consumo, refrigeración e integración con el sistema híbrido.
También sería necesario establecer una infraestructura para fabricar, mantener y suministrar motores a los equipos durante toda la temporada, incluyendo las exigencias particulares de las 500 Millas de Indianápolis.
El fabricante tendría que determinar si desarrollaría su propio motor, recurriría a una empresa especializada o establecería una asociación técnica.
Por el momento, Ford no ha anunciado ninguna de esas decisiones.
IndyCar espera aprovechar su transformación técnica
La nueva generación de monoplazas representa una oportunidad para fortalecer el campeonato y ampliar el número de fabricantes involucrados.
Chevrolet y Honda ya cuentan con programas confirmados para la próxima etapa de IndyCar, mientras la categoría continúa buscando oportunidades para aumentar la competencia entre fabricantes.
Ford aparece ahora como uno de los nombres que podrían formar parte de ese futuro.
Sin embargo, la evaluación anunciada por la compañía no equivale a una decisión de regresar.
Los próximos pasos dependerán de la viabilidad comercial y técnica del proyecto, de las condiciones definitivas del nuevo reglamento y de las prioridades de Ford Racing dentro de su planificación internacional.
Por ahora, el escenario más concreto es que IndyCar estrenará sus motores híbridos de 2.4 litros en 2028 con Chevrolet y Honda confirmados, mientras Ford mantiene abierta la posibilidad de convertirse en un tercer participante.
Fuentes: RACER, GRANDE PRÊMIO, Ford Authority e IndyCar.
Información contrastada con las declaraciones de Mark Rushbrook publicadas por GRANDE PRÊMIO y Ford Authority, además de los comunicados técnicos oficiales de IndyCar.



